La piel es el órgano más grande del cuerpo y sus funciones forman parte fundamental del desarrollo íntegro de cualquier ser humano.
Actúa como una barrera que te protege del mundo
Cuando está sana, esta barrera ayuda a controlar la humedad que tu piel necesita, amortigua golpes y protege tu cuerpo de agresores externos.
Pero si esta barrera es alterada, pierde humedad y se deterioran sus defensas naturales, ocasionando enfermedades e infecciones.
Factores que dañan la barrera de la piel
Tu piel es la primera línea de defensa contra agresiones y factores externos, por ejemplo: factores ambientales como los rayos UVA y UVB, el clima y la contaminación, también contra productos químicos o de limpieza e incluso enfermedades causadas por bacterias y virus.
La piel posee complejos mecanismos para protegerse, cuando se expone continuamente a estos agresores, causan un impacto negativo sobre ella, por lo que mantenerla sana es fundamental para que siga actuando como barrera protectora.
Aunque es esencial para la vida, la luz del sol es uno de los factores más comunes que pueden debilitar la barrera de tu piel. Los rayos UVA y UVB causan enrojecimiento y provoca envejecimiento prematuro.
Los rayos ultravioleta penetran la barrera de la piel hasta las capas más profundas, inflamando o matando las células y es una de las principales causas asociadas al cáncer de piel.
En este caso, la mejor manera de proteger la barrera de la piel, es humectándola y protegiéndola del sol, evitando la exposición prolongada y usando ropa adecuada.
Reparación de la barrera de la piel
Para una vida plena, es crucial que la barrera de tu piel esté saludable. Y aunque biológicamente el cuerpo se protege automáticamente contra el daño, es necesario promover la reparación para que recupere estabilidad y no se debilite su función de barrera.
La forma más efectiva de prevenir y reparar los daños son los hábitos saludables, tanto en el estilo de vida, como en el cuidado de la piel.
Desde tomar agua y comer saludable, hasta mantener la piel humectada diariamente, son factores clave para lograrlo.
La aplicación de humectantes ricos en emolientes y minerales, ayudan en el proceso de regeneración de la piel, al mismo tiempo que alivian la resequedad, irritación y tirantez.
